29/01/2019

My Uni Life: Semana 11

¡Hola! Es tiempo de leer más de mis aventuras universitarias. La penúltima semana del semestre, ¡por fin! Ya me faltaba muy poco para irme de vacaciones y tomarme un buen descanso. Pero bueno, comencemos.

El inicio de la semana 11 fue algo aburrido pero me tomé mi tiempo de descansar y prepararme para los próximos días. Esta semana tuve mis últimas clases de "Studying Prose", la materia obligatoria de mi curso, y no saben el alivio que sentí; aunque se siente raro despedirse de los maestros después de menos de 6 meses de conocerlos en lugar de un año. Todavía no me acostumbro a los seminarios y a participar en ellos, pero por el momento ya no me tengo que preocupar. Y lo mejor: la próxima semana tengo miércoles y jueves totalmente libres sin esas clases.

Lo único que hice el miércoles fue trabajar en mi proyecto de francés. No recuerdo si ya había hablado de él antes, pero al principio del semestre tuve que elegir un tema y dos ejercicios para practicar dos habilidades (hablar, escribir, escuchar o leer). Supuestamente le tienes que dedicar un rato cada semana y en la penúltima semana del semestre tienes que subir el resultado del trabajo, que demuestre el progreso que hiciste. Obviamente, casi nadie trabajó durante el semestre y todos estuvimos trabajando en la semana de la entrega. Así que eso hice todo el miércoles, y las horas del jueves en las que no tuve clase, para poder terminar todo el viernes.

El jueves fue la cena/"posada" de la Sociedad Latinoamericana. Apenas tuve tiempo de regresar a mi departamento y cambiarme después de clase, pero todo salió bien. Fuimos al restaurante de casi siempre, Piña, por una cena que incluía un elote de entrada (amarillo, pero con un buen aderezo medio picoso), un plato de 2 tacos (pedí de barbacoa, pero también había de chorizo y otras opciones veganas), y churros de postre. Además, nos hicieron un muy buen descuento en tequila que vaya que aproveché, hehe.
Related imageTambién hubo Christmas Crackers, que al parecer nadie conocía pero por suerte a mí me encanta explicar qué son, así que aquí les va: son cajitas que tienen adentro una coronita de papel, un papel con un chiste (generalmente), y un juguete. Entre dos personas lo jalan, la cajita truena cuando se rompe, y una persona se queda con lo que tiene adentro. Espero que la imagen aclare un poco mi explicación, porque no es lo mismo si no se tiene uno enfrente. No se porqué me gustan tanto, pero se me hacen divertidos y siempre me emociono cuando los veo. Creo que es mi tradición favorita de navidad inglesa.
Después de la cena y un rato de plática, bailamos un poco, o lo más parecido a bailar que pudimos hacer en el restaurante, porque tampoco había tanto espacio ahí. 
Una de las actividades principales del evento era romper las piñatas que prepararon. Estaban chiquitas, y no me pude ni me quise aventar por los dulces, y tampoco tuve oportunidad de pegarles porque éramos demasiados. También estaba el peligro de darle un golpe a la tele que estaba en la pared, y sí hubo varios acercamientos peligrosos. La piñata se cayó varias veces del lazo, hubo problemas para atorar el lazo en un tubo del techo, le pegaron a uno de los que estaba jalando la piñata... En fin, fue mucho problema pero al final todo salió bien.
Supuestamente iba a haber karaoke, pero ya para acabar la fiesta solamente nos pusimos a cantar con las canciones que ponían en las bocinas del restaurante. Terminamos haciéndonos amigos de los que trabajaban ahí y nos la pasamos muy bien. Hasta eso terminamos temprano y hasta que casi nos corrieron del restaurante, porque ¿a quién se le ocurre hacer un evento en jueves cuando todavía hay clases? Pero bueno.
Una de las cosas más raras que he notado es que escucho (y hasta canto) más música en español estando en Inglaterra que cuando estoy en mi casa. Tengo que admitir que sí me salió el barrio en la fiesta, pero lo bueno es que estábamos en confianza, haha.

El viernes tuve demasiada flojera como para hacer algo interesante. En la mañana fui a mi último laboratorio de francés porque la siguiente semana me tocó el examen de speaking. Luego regresé a mi casita, me encerré para subir mi proyecto de francés a la página, y casi lloré porque me di cuenta de que hice más trabajo del necesario. Lo importante es que lo hice.
En la tarde-noche, hubo otra clase de Ceilidh (el baile escocés) además de un concierto de You Me At Six. Sí quería ir al concierto, pero cuando quise ver cuánto costaban los boletos, ya se habían agotado. También hubo un after-party en un club, pero está lejos y hacía frío. Al final no salí para nada, porque sí me cansé con la salida de la noche anterior.
Lo que nunca que se me ocurrió que You Me at Six, como amigos de Oliver Sykes y BMTH, pudieran ir a Church después del concierto; hasta que vi las fotos días después. Fue un momento triste, pero ni modo.

El sábado solamente salí para comprar la comida de la semana, y fuera de eso fue un día demasiado aburrido. Quería salir en la noche pero me dio frío y mejor me puse a decorar mi chamarra de mezclilla con los pins y parches que compré la semana anterior en Londres. Me gustó mucho el resultado, aunque todavía le queda espacio para agregar más adornos. Voy a tener que esperar hasta el verano para poder presumirla, o por lo menos a la primavera, porque por los próximos meses solamente voy a usar mi súper chamarra de invierno. Estoy sufriendo mucho con el frío.

El domingo fui con mis flatmates al Big Fat Quiz of the Year, el último quiz del año sobre todo lo que pasó en el 2018. Acabamos nuestro primer semestre de quizzes con un fail espectacular; apenas tuvimos más de la mitad de aciertos. Al menos lo intentamos. Para acabar la noche, jugamos una partida de billar como cada vez que vamos al quiz, pero esta vez mi equipo (o sea uno de mis flatmates y yo) por fin ganó, y solo porque yo metí todas las bolas que debía, incluso la negra al final. En palabras de mis flatmates, no ganó mi equipo, gané yo, LOL. Tengo mis momentos.

Esos fueron todos los acontecimientos de la semana 11, a casi nada de acabar el semestre. Siento que ha sido eterno, pero al mismo tiempo se me ha pasado rapidísimo. Ahora entiendo que efectivamente, un semestre de universidad equivalen a 2 años en vida real. Es extraño, pero sí pasa. En fin, ya casi empiezan mis clases del segundo semestre, así que espero poder preparar algunos posts antes de que empiece la locura y ya no tenga tiempo de nada. Por lo menos ya no tengo clase de Escritura Creativa y ya no tengo que seguir escribiendo historias o poemas como tarea. Eso ya es ganancia. Ahora sí, esto es todo por hoy. ¡Hasta pronto!

24/01/2019

My Uni Life: Fin de semana en Londres

¡Hola! Ahora voy a contar la parte que faltó de la semana 10, la parte más emocionante. Tal como lo prometí, este es un post muy, muy largo; así que prepárense. Y sí, por si alguien pregunta, considero el viernes como fin de semana.

El viernes fue día de salir corriendo. En la mañana tuve mi clase de francés normal y luego huí de regreso a mi cuarto para preparar mi maleta e ir a Londres, ¡yay! Se me hizo tarde y salí corriendo colina abajo para alcanzar el camión hacia la estación de autobuses, y estaba tan emocionada que me resbalé en el lodo. Mi pantalón y mi bota quedaron todos sucios, además de que las piernas se me doblaron de una manera muy extraña, pero llegué al camión justo antes de que se fuera. Y nadie vio mi caída, aunque la verdad me dio mucha risa.
Llegué justo a tiempo a la estación, y casi 4 horas más tarde llegué al centro de Londres. Mi razón para ir fue para ver el último concierto de la gira en Inglaterra de Bring Me The Horizon. Me quedaba más fácil ir a Leeds, pero pensé que como ese era en Londres y era el último, ese iba a ser más especial. Creo que no lo fue porque tomaron el de Leeds como el de casa, pero aún así estuvo increíble.
Cuando llegué a Londres, tuve que tomar el metro para llegar primero al hostal en el que me iba a quedar. El Alexandra Palace, donde fue el concierto, queda bastante lejos del centro de Londres y del área que conozco, pero por suerte había una parada de metro justo donde la necesitaba; casi cruzando la calle del hostal. Por cierto, ya soy experta en el metro de Londres, por si alguien necesita consejos. Luego de dejar mis cosas y peinarme tantito, salí para ir caminando al venue, pero resultó que había una parada de camión enfrente del hostal y desde ahí salía un shuttle directo al lugar. De verdad no pude encontrar un hostal mejor ubicado.
En cuanto al concierto, estuvo buenísimo. La organización siempre se me hace algo rara, pero el venue estaba enorme, con todo y foodtrucks, que me sorprendió bastante aunque no comí ni compré nada porque estaba bastante más caro de lo que pensé. De merch, solamente me compré un parche con el nuevo logo de Bring Me para pegar en mi chamarra de mezclilla, porque fue lo único interesante que estaba dentro de mi presupuesto.
Desde días antes me puse a escuchar algunas canciones de las bandas que abrieron el concierto, pero me sorprendieron cuando las escuché en vivo. La primer banda fue Yonaka, y la cantante tiene una voz hermosa; además de que las canciones son muy pegajosas y tienen buen ritmo. Pero el show de Fever 333 estuvo muy loco y muy cool. El cantante tiene muchísima energía y las canciones están muy buenas. Vale la pena escucharlos, si tienen la oportunidad (y creo que acaban de sacar un disco nuevo). El set de Bring Me me gustó mucho, sobre todo porque sí tocaron el medley de canciones más viejas, incluyendo (I Used to Sleep With) Medusa que es una de mis favoritas. Lo más divertido fueron las miradas de otras personas al notar que yo sí me sabía esas canciones, a diferencia de los fans más nuevos (y mayoría, creo) que solo conocen sus canciones más recientes y menos pesadas. No es por presumir, solo digo que es divertido que no se esperen eso de mí. Me gustó mucho el concierto y me alegro de haber conseguido boletos de último minuto porque según había visto que se habían agotado desde semanas antes pero por alguna razón alcancé uno. Y lo agradezco mucho.

El sábado me mudé de hostal temprano para quedar más cerca del otro concierto al que fui. Aprovechando que ya andaba por la ciudad, fui a ver a As It Is por tercera vez en el año. Pero para entretenerme durante el día fui a pasear primero por Camden Market para comprarle un regalo a mi amigo mexicano que también pasó a ser mi gemelo de cumpleaños (algo bastante extraño). De paso también me compré varios regalos de mí para mí, hehe. Me seguí de compras por Soho, a la tienda de Drop Dead, que bien podría visitar en Sheffield pero por alguna razón termino yendo hasta Londres. Lo bueno es que me regalaron una bolsa. Luego fui a la tienda "pop-up", o sea temporal, de Queen por la película de Bohemian Rhapsody. Ya había visto que estaba por ahí desde antes de que fuera a Londres en la semana 6, pero esa vez no tuve tiempo de ir a Soho, así que tuve que esperar, y que bueno que lo hice. Cuando llegué, había una banda tocando covers de Queen y el cantante sonaba igualito a Freddie. Ya se que eso es normal para bandas de covers, pero sonar como Freddie Mercury, según yo, está bastante complicado. Por suerte tocaron mi canción favorita, Good Old-Fashioned Lover Boy. En la tienda, además de un montón de ropa y chucherías relacionadas con la banda y con la película, también tenían borradores a mano de algunas canciones, la batería de Roger Taylor, algunos de los disfraces que Rami Malek usó en la película, y una pequeña estación de tatuajes DE VERDAD con puros diseños de Queen. Me quedé un buen rato en la tienda pero solo compré unos pins y otro parche para mi chamarra.
Después de las compras, fui a Wahaca por unos deliciosos taquitos de pollo con salsa y guacamole, y agua de jamaica. Si alguna vez vienen a Inglaterra, pásense por ahí; vale la pena por el agua, haha. En mi camino a Hyde Park, y para hacer tiempo para que oscureciera y pudiera tomar mejores fotos, me aventuré a Oxford Street y cómo me arrepentí. Había un horrible montón de gente y apenas se podía caminar, pero sobreviví. Finalmente llegué a mi último destino del día: Winter Wonderland. Me compré una brocheta de fresas con chocolate, algo cara pero deliciosa, y eso fue todo lo que compré ahí. Tenía la intención de subirme a una montaña rusa, pero ya que vi que daba 4 vueltas de cabeza me arrepentí. También había un juego parecido al Kilahuea de Six Flags México, pero se me hizo caro considerando que nada más te dejaban caer una vez. Así que solo di vueltas, tomé fotos, y me fui de regreso al hostal para descansar un poco y cargar mi celular antes del concierto, porque la noche anterior se me olvidó llevar mi batería portátil y por poco me quedo sin batería en el concierto. Por eso no pude grabar tanto como hubiera querido, pero sí lo suficiente.
Estuve en el hostal un rato y luego fui al venue a formarme y congelarme en lo que abrían las puertas. Por primera vez en la vida decidí ir a un concierto sin bolsa, solamente con mi cartera y mi celular, y no necesité llave para el hostal porque todo era con código. El único problema fue que en algún momento de la noche perdí el boleto (que normalmente guardo de recuerdo) porque lo tenía en la misma bolsa del pantalón que mi celular y quiero creer que se salió cuando saqué mi celular para grabar algo.
Al principio el concierto estuvo medio aburrido porque como fue decisión de último minuto ir al concierto, no escuché nada de las bandas que abrieron el concierto, que fueron creo que 3 y apenas supe quiénes eran. Ya hasta se me olvidaron. Solo me acuerdo de Trashboat, que son buenos pero la verdad seguía con la emoción del concierto anterior. También estaba hasta bostezando, pero luego apareció As It Is y reviví. Siempre los conciertos y sets de As It Is son los más violentos, y salgo pateada, golpeada, aplastada y demás. Pero todo es parte de la experiencia.
Cuando salí del concierto, fui a cenar una hamburguesa de McDonald's y luego regresé al hostal para por fin descansar después de todo lo que hice en el día.

El domingo fue mi cumpleaños, la gran razón por la que me tomé el fin de semana para escapar a Londres. Me tomé mi tiempo para salir en la mañana y comencé el camino de regreso a Sheffield a medio día. Después de las casi 4 horas de viaje, apenas llegué con tiempo para respirar, arreglarme tantito, e ir a cenar para luego salir con mis flatmates. Me recibieron en la cocina con paquetes de dulces y un peluche de un pinguino con una bolsa para calentar y abrazar cuando haga frío. Lo escondieron en el microondas porque sabían que siempre lo uso para cenar (hehe).
Antes de ir al quiz de la semana, pasamos por un helado porque les insistí que fuéramos, y valió la pena llegar tarde al quiz por lo delicioso que estuvo el sundae enorme que pedimos. Nos tardamos un montón en elegir algo del menú porque todo se antojaba y había muchísimas opciones, pero todos salimos contentos. En el quiz nos fue bastante bien, empatamos en el 2do lugar pero preferimos el premio del 3ro (más dulces, otra vez) porque el otro premio eran entradas a un evento en un club/bar de la universidad, pero solo uno de mis flatmates ha ido a esos eventos y a los demás no nos interesan tanto. Sí quiero ir en algún momento, por lo menos  una vez; pero todo a su tiempo.
Para terminar la noche, empezamos a ver una película de James Bond muy viejita, con Sean Connery; a quien nunca había visto de joven. Apenas alcancé a ver una parte porque me estaba quedando dormida y de verdad no podía mantener los ojos abiertos. Mis flatmates me dejaron ir porque sabían que había sido un día (y un fin de semana) bastante largo, y que necesitaba descansar. Y efectivamente, en cuanto llegué a mi cuarto dos pisos abajo, caí en mi camita a descansar felizmente porque los lunes tengo clase hasta la 1.

Así que ese fue el súper fin de semana de cumpleaños que tuve con varios regalos de mí para mí. Que conste que normalmente celebro una semana de cumpleaños, pero ahora le bajé un poco. Agradeceré por aquí a mis flatmates, aunque ni siquiera sepan que escribo un blog, porque realmente no esperaba nada de ellos pero se sintió bien que se acordaran de mí. Bueno, ahora sí esto es todo por ahora. ¡Hasta pronto!